Vigilante o Trabajador Social

Me envían de servicio a un lugar de una zona "problemática" de mi ciudad. Drogas, alcohol, exclusión social motivada principalmente por las dos razones anteriores y un desarraigo familiar enorme.
Los edificios escupen música a todo volumen.
La gente mas que hablar, para comunicarse se grita e insulta como algo normal.
Los niños hacen cuanto les da la gana sin ningun tipo de supervisión de padre o madre que los parió.
De vez en cuando alguien se asoma a las ventanas de los edificios y recrimina a algún hijo menor que cuide mejor de su hermano, aún más menor, que descalzo y llorando deambula por una cancha de fútbol sala. Supongo que llorará porque quiere estar con su madre, pero ésta desde su ventana suelta improperios hacia el cuidador que no tendrá más de 13 años.
Y yo allí, en medio, me siento como en otro planeta donde la gente se ha vuelto loca y no respeta a nada ni a nadie. Eres una figura uniformada a la que ignoran. Estás en su planeta y tú no vas a cambiar nada. Un crío se dirige a mí con el apelativo de "segu" y me pide que le compre algunos cigarros sueltos.
- Pero ¿cuántos años tienes?.
- 13.
- Pues hijo, dentro de 5 podrás comprarlos tú mismo.
- Da igual, ya me los compra mi madre, lo que pasa es que está mala y no puede salir.
- ¿Y no es mejor que te pongas a hacer deporte que a fumar?.
- ¡Que dices tío !, yo estuve fichado en varios clubes federados pero ahora paso de ir.
Intento hablarle de lo sano que es practicar deporte y no fumar pero cuando termino de darle mis razones, una mujer pasa a mi lado, él le pide que le compre tabaco y ella mirandome con cara de pocos o más bien ningún amigo, coje el dinero de la mano extendida del muchacho y le compra tres cigarros sueltos.
Ambos me miran y con los ojos me llaman pringao. Hasta el dueño del local donde han comprado el tabaco sonríe socarronamente.
Veo a niñas no mayores de 15 años discutiendo por el "amor" de otro y llamandose cosas que me sonrojaría repetir. Hablan de sexualidad sin pudor alguno y con una soltura que delata demasiada experiencia.
Les da exactamente igual que esté por allí cerca y lo oiga todo. Recuerden que en este lugar soy solamente una estatua uniformada que se mueve de un lado a otro.
El aire que me rodea huele cada vez más a productos de tráfico ilegal y proviene de muchos puntos diferentes.
Todo esto que les he contado, sucedió en un lapso de tiempo de una hora. Imaginen lo que uno puede llegar a verdurante un turno de ocho horas.
Creo que en vez de vigilantes deberían de enviar a ese lugar un buen grupo de trabajadores y educadores Sociales.

 

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